Es conocido que en menos de 20 años más del 50% de la población va a habitar en grandes ciudades, que la industria cada poco a poco se sitúa más en la periferia de ellas, y que las tecnologías de la información no sólo nos conectan a otras personas, sino que nos conectan con múltiples dispositivos que están a nuestro alcance e incluso a otros que no lo están.
Es conocido que las crisis sociales no tienen su origen en crisis económicas como se nos ha hecho creer desde estados y gobiernos que, o no conocen bien las reglas del juego, o lo ocultan deliberadamente para perpetuarse en el poder de lo que no son otra cosa sino crisis profundas de todo el sistema socio-político-económico , y que además estas se originan en las ciudades, y es por ello que creemos que ha llegado el momento de consolidar una estructura que organice algunos de los aspectos más importantes de éstas, precisamente para prevenir y evitar la siguiente, que sin duda está oculta en los libros del tiempo.
El Estado no es sólo una superestructura que tiene la potestad del uso “legítimo” de la violencia, es la atadura a la que se agarran aquellos que en sus más hondos sueños piensan en ostentar un poder que les perpetúe en él.
La conquista de Marte es una frontera que vamos a incorporar y potenciar en todos sus ámbitos, desde el organizativo, técnico, relacional, de supervivencia, y en definitiva que nos haga abrir nuestro campo a otros mundos, en un proceso de continua expansión, sólo comparable, en lo que conocemos, a la conquista de américa. No es descartable que haya vida consciente de sí y del otro en otros planetas, en algunos se dan esas condiciones, y si la hay, luego o antes la encontraremos, o nos encontrarán.
El acceso a Marte debe ir acompañado de un sistema legislativo que permita que en este nuevo mundo no se repitan los errores que hemos cometido en el nuestro, y tal vez el sistema organizativo de ciudades evite la hasta ahora imparable confrontación de estados que han dejado tantas víctimas de las guerras que perpetúan el poder de los de siempre.
El estado en cuanto a sistema estructurado de control de la tierra, recursos, bienes, servicios, y de personas es un sistema que poco a poco deja paso a un sistema de gobierno más racional y próximo a los problemas urbanos, del ciudadano, que aunque a veces cueste un poco verlo, está en continua evolución y cambio.
En CESCONF no queremos sustituir a los estados ni a los gobiernos locales hasta que no caiga por su propio peso pensar que, desde esas estructuras monolíticas, se puede construir el nuevo mundo. No lo queremos, aunque no nos oponemos a cambiarlo.
Nunca antes en la historia de la humanidad se ha dado un paso de gigante como éste, y en unos años va a convertirse en el tema principal de conversación de las mesas y sobremesas.
Mensaje de la Secretaria General